Como en cada caso en el que se produce de repente un hecho inesperado que altera la vida de las personas, aparecen inmediatamente o a corto plazo consecuencias psicológicas que hay que atender para que no se conviertan en padecimientos crónicos. Las inundaciones que sufrieron los vecinos de Bahía Blanca sometieron a muchas personas a la pérdida de familiares, vecinos, sus pertenencias personales e incluso su vivienda y todo lo que poseían. En el Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA) ofrece un informe al respecto para detectar las anomalías y los casos en los que hay que consultar a un especialista. Más info en www.ceeta.org.
El principal trastorno de ansiedad que se da ante una situación de catástrofe como las inundaciones es el estrés postraumático y también se está viendo bastante el trastorno por ansiedad generalizada.
El equipo de profesionales del CEETA está disponible para consultas o entrevistas sobre el tema enviar whatsapp aquí 11 5312 6795 para concretarlas o enviar un mail a info@quasarcomunicacion.com.ar |
La Lic. Gabriela Martínez Castro, directora del CEETA (Matrícula Nacional 18627) explica que «se trata de un trastorno cuya característica esencial en sufrir preocupaciones acerca de la vida cotidiana o preocupaciones más importantes, quiere la persona poder controlar esas preocupaciones no logra controlarlas y lamentablemente empiezan desde ahí síntomas físicos como taquicardia, sudoración, temblores, mareos, sensación de estar caminando por las nubes, baja la atención, la concentración, la memoria, problemas con el sueño, problemas gastrointestinales, irritabilidad, dificultad para para poder esperar, problemas digestivos hasta poder inclusive desarrollar un ataque de pánico».
Las consecuencias de los bahiensese pueden ser inmediatas y también darse a corto plazo.
«En realidad las consecuencias psíquicas de los bahienses que sufrieron las inundaciones pueden ser absolutamente inmediatas, es decir pueden desarrollar un estrés postraumático en el mismo momento en que se produjeron los hechos. Esto significa un corte con la realidad, un revivir los acontecimientos que pasaron tal y como se dieron, como si los estuviesen reviviendo con los cinco sentidos tal como lo vivieron en su momento. Aparece el embotamiento afectivo, una suerte de anestesia afectiva, no sienten nada acerca de nada, tienen como una especie de planitud afectiva, nada les importa, no sienten nada acerca de nada. Aparece también la ira, aparece el horror, y mucha mucha ansiedad. Aparece el espanto a la muerte, la dificultad para poder sociabilizar por supuesto», agrega la especialista en trastornos de ansiedad.
«También puede ser que no recuerden nada del trauma, que no quieran acercarse a ningún objeto o situación que recuerde el trauma. Esto merece rápidamente atención psicológica como la terapia cognitiva conductual de tercera generación que es la más novedosa a partir de las neurociencias No como la terapia cognitivo conducto de segunda generación que es la que conocen todos», asegura Martínez Castro.
Es importante consultar a tiempo. «Si al mes de aparecido el hecho traumático la persona no puede remitir todos estos síntomas, debe consultar rápidamente a un especialista en la materia También puede aparecer un trastorno por ansiedad generalizada quizás un poquito después de haber sucedido el hecho traumático. al mes aproximadamente porque en ese momento la persona está luchando por su vida, por sus bienes, por la vida de su familia y el bienestar de sus seres queridos. Y una vez que todo pasa, la persona de pronto empieza a sentirse nervioso, con dificultad de esperar con una sensación muy negativa acerca del futuro, con mucha preocupación acerca de sus familiares, sus seres queridos, acerca de enfermedades en el futuro más allá de que esto sea real o no, estas preocupaciones aparecen y es importante detectar si necesitan ayuda».
Si al mes aparece un trastorno por estrés postraumático por supuesto tienen que consultar rápidamente para que no se cronifique, y si luego de pasado el episodio traumático las personas comienzan con este estado de nerviosismo, irritabilidad, problemas gastrointestinales y hasta inclusive ataques de pánico, deben consultar a un especialistas de manera inmediata ya que todo esto afecta directamente la calidad de vida de quien lo padece tanto para poder sociabilizar como para poder trabajar, estudiar y llevar una vida normal.
Es importante destacar que estos hechos, no sólo traen aparejado secuelas económicas y físicas para las víctimas, sino también graves trastornos psicológicos a raíz de la experiencia traumática
“Luego de una tragedia de estas características, las personas quedan shockeadas, desorientadas en tiempo y espacio. Por eso hay que comenzar a orientarlas progresivamente y sensibilizarlas de a poco”, sostiene la lic. Gabriela Martínez Castro.
“Es normal que una persona -sin que vaya a desarrollar ninguna enfermedad posterior-, que no quiera recordar nada, que no quiera hablar del tema. Esto es normal durante un mes, si acabado ese plazo la persona sigue mal, con pesadillas, con situaciones de horror, con sensación de indiferencia emocional, de anestesia afectiva, situaciones de ira, depresión y con un fenómeno muy común que es la reviviscencia, hay que consultar a un médico inmediatamente y abordar el problema con un tratamiento específico”, recomienda la experta Martínez Castro.
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La especialista continúa diciendo que “esto último, la reviviscencia, consiste en revivir la situación traumática con los cinco sentidos, tal como si estuviese ocurriendo nuevamente, con las conductas que desarrolló durante la situación traumática. No es un mero recordar, sino un re-experimentar, conductas que desde el observador son inapropiadas para la situación en la que se encuentra”.
“Esta reviviscencia se puede dar cuando se está bañando, o se está desayunando. Son segundos de revivir el hecho. Cuando estas situaciones se dan, hay que consultar inmediatamente a un especialista. La persona hace un corte de conciencia con la realidad, y revive la situación que colocó en riesgo su vida, su psiquis, o ha sido testigo de ella, tal como sucede a los veteranos de guerra o víctimas de catástrofes naturales, como terremotos, etc”, dice la psicóloga.
“Esta situación también se da en la persona que es testigo de un acontecimiento donde se producen muertes, heridos, o existen amenazas para la vida de otras personas”, explica la Psicóloga especialista en trastornos de ansiedad.
También se da frecuentemente la culpa del sobreviviente, mucha ira por no poder evitar la muerte de un amigo, de un ser cercano. “Insisto, si esto sobrepasa el mes cronológico hay que consultar a un profesional, porque el cuadro avanza hasta incapacitar la vida de las personas”, dice la especialista.
“Luego de un tratamiento, la persona debería llevar una vida totalmente normal y con el paso del tiempo este dolor se iría mitigando hasta convertirse en un recuerdo, desagradable, pero que no le impide llevar una vida normal”, finaliza.
El Tratamiento
“Las alteraciones pueden aparecer inmediatamente o al mes del episodio traumático, y hasta demorar 6 meses en su aparición. El tratamiento más adecuado puede ser una terapia cognitivo-conductual, por la brevedad y la rapidez en cuanto a la recuperación”, recomienda Martínez Castro
Por último, es necesario tener en cuenta la intensidad, duración y proximidad a la exposición del acontecimiento traumático, que constituyen los factores más importantes que determinan la probabilidad de padecer dicho trastorno.
La directora de CEETA asegura que “todos estos trastornos se recuperan con un tratamiento específico de terapia cognitivo-conductual (TCC) y la posible aplicación de medicación, en caso de ser necesario”.
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El Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) tiene su sede central en 46 Plaza, Edificio Agora 3, 1º piso oficina 109 (Ramal Pilar Km 46). www.ceeta.org También tiene sedes en Parque Patricios, Barrio Norte, Belgrano, San Isidro, Morón, Lomas de Zamora, Avellaneda, Quilmes, Uruguay, entre otras. En facebook y en Instagram el usuario es @ceeta.ansiedad Consultas por WHATSAPP: +54 9 11 2376-6633 o haciendo click aqui http://bit.ly/whatsappceeta
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Acerca de la Lic. Gabriela Martínez Castro
Gabriela Martínez Castro es Licenciada en Psicología egresada de la Universidad de Belgrano en 1991. Máster en Psicología Clínica en México.
Post-grado en Trastornos de Ansiedad de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad. Psicoterapeuta Cognitiva-Conductual, orientada al trabajo con Trastornos de Ansiedad y Trastornos de la Personalidad.
Formación en Terapia Cognitivo Conductual de Tercera Ola en la Fundación Favaloro.
Ex coordinadora docente de la cátedra de Psicología General en la Universidad de Belgrano. Ex coordinadora del Departamento de Psicodiagnóstico del Hospital Francés, área de Consultorios Externos.
Miembro de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad.
Directora de CEETA (Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad). Matrícula Nacional 18627
Acerca de la Terapia Cognitivo Conductual de Tercera Ola o Tercera Generación
Se trata de una innovadora terapia cognitivo conductual, que a diferencia de otras terapias, se aboca a modificar comportamientos y pensamientos. Está orientada hacia el presente, se investiga el funcionamiento actual. El énfasis de la TCC está puesto más en el “Qué tengo que hacer para cambiar” que en el “Por qué”. Muchas veces, el explorar expresamente y conocer cuáles son los motivos de lo que nos ocurre no alcanza a brindar una solución y no es suficiente para producir un cambio.
Es una psicoterapia basada en la evidencia y con un basamento científico y 100% comprobado. Los resultados se ven en el cortísimo plazo. El paciente tiene un papel activo, con tareas para realizar dentro y fuera de la sesión a través de la aplicación de las herramientas que se le brindan.
La terapia cognitiva conductual de tercera ola o tercera generación cuenta con numerosos aportes validados científicamente en los últimos años. Son las denominadas Terapias de Tercera Generación o Contextuales.
Son modelos de intervención que ponen su foco de atención en el contexto y la función de nuestros eventos privados como ser los pensamientos, emociones, sensaciones en lugar de su contenido, frecuencia o duración. La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), uno de los nuevos modelos de tratamiento que ofrecen las terapias contextuales, es uno de los mas reconocidos con evidencia empírica. El objetivo de la misma es lograr flexibilidad psicológica ante las situaciones difíciles de la vida y ante el sufrimiento, entender que nuestra vida es significativa y valiosa aun cuando sufrimos.
Utiliza diferentes técnicas como Mindfulness y ejercicios experienciales entre otros.
Se pueden medir los progresos obtenidos desde la primera sesión, se administran cuestionarios y planillas en los que se evalúan los síntomas específicos, en su frecuencia, duración, intensidad y características. Esta medición es repetida periódicamente hasta la sesión final, para tener una idea del cambio obtenido. La relación terapeuta-paciente es de colaboración y activa. Paciente y terapeuta se comprometen a trabajar con un objetivo común. Los pacientes pueden aportar sugerencias y participar en el diseño de las tareas para el hogar.
En muchos casos, se utiliza la biblioterapia, que consiste en que el terapeuta recomiende o facilite libros, folletos o apuntes acerca del problema para que el paciente se informe de lo que le sucede. Tiende a fomentar la independencia del paciente. Está centrada en los síntomas y su resolución. Se definen objetivos concretos a lograr. La meta de la TCC es eliminar, o al menos reducir los síntomas, y postula que si desaparecen, por ejemplo, los síntomas de pánico, inmediatamente también va a haber una mejoría en otras áreas, sin que aparezcan otros síntomas que los reemplacen. Pone énfasis en el cambio. Se le solicita al paciente practicar nuevas conductas y cogniciones en las sesiones, y generalizarlas afuera como parte de la tarea. Desafia la posición del paciente, sus conductas y sus creencias. Se centra en la resolución de problemas. Utiliza planes de tratamiento. Generalmente, la terapia utiliza planes específicos de tratamiento para cada problema, no utilizando un formato “único” para las diversas consultas. Propone una continuidad temática entre las sesiones. Es decir, más que simplemente decir que funciona, esta comprobado que funciona.